
Patriarca de la cultura vasca, elevó a nivel científico los estudios relacionados con el País Vasco, destacando su aportación en arqueología, prehistoria, etnografía y antropología.
Realizó sus primeros estudios en Ataun de donde pasó a Baliarrain. De niño no le gustaba la escuela, en gran medida porque los estudios se realizaban únicamente en castellano y él no dominaba ese idioma. En el Seminario de Vitoria estudió teología y filosofía. Al mismo tiempo, por su cuenta cursó magisterio y profundizó sus conocimientos de sociología, geología y física. Los idiomas también tuvieron gran importancia en su formación y llegó a dominar el castellano, inglés, francés y alemán.
Ejerció como profesor de física en el seminario hasta la Guerra Civil.
En 1916 tuvo lugar un acontecimiento que determinaría definitivamente sus investigaciones posteriores. Con intención de conocer lo que según la tradición de Ataun eran "las tumbas de los últimos gentiles", se encaminó a Aralar.
Mientras descansaba sentado sobre una gran losa descubrió restos dentales humanos. Un joven que se encontraba en las inmediaciones le contó la leyenda en la que se relataba que la llegada de Kixmi (Cristo en la mitología vasca) provocó la desaparición de los gentiles (Paganos) bajo la losa de Jentillari (piedra de los gentiles).
Los nueve enterramientos que encontró en la zona resultaron ser dólmenes. Este descubrimiento le puso en relación con Telesforo Aranzadi y Enrique Eguren. Hasta que la Guerra Civil interrumpió sus trabajos, este prestigioso trío realizó, los trabajos más importantes en relación con la prehistoria del País Vasco. Llevaron a cabo excavaciones sistemáticas en cuevas y dólmenes de Euskal Herria.
Barandiaran además de los trabajos de arqueología realizó numerosas investigaciones sobre etnografía vasca. Fruto de su labor en este campo fue la creación de la Sociedad Eusko Folklore y las publicaciones "Anuario de Eusko Folklore" y "Eusko Folklore. Materiales y cuestionarios".
A nivel internacional mantuvo relación con los más prestigiosos científicos de los campos en los que trabajaba (Abate Breuil, Obermaier, Wilhelm Schmidt...). Fue nombrado miembro de diversas asociaciones.
En 1936 como tantos otros que trabajaban en pro de la cultura vasca se fue al País Vasco francés. Con la ayuda económica de los Museos Franceses realizó investigaciones en torno a la prehistoria y la etnografía de Iparralde.
En 1941 fijó su residencia en Sara.
Además de continuar con sus investigaciones, una de sus grandes preocupaciones fue continuar la labor que había quedado interrumpida debido a la Guerra Civil Española. En este sentido cabe destacar la creación de IKUSKA (Instituto de Estudios Vascos) que tomó el testigo de EUSKO FOLKLORE; y fue el director de "Eusko Jakintza", revista que llenó el hueco dejado por RIEV (Revista Internacional de Estudios Vascos).
Durante estos años se intensificó su trabajo a nivel internacional participando en numerosas entidades y reuniones científicas (Londres, Oxford, París, Bruselas, etc.).
Joxe Miel quería volver a Ataun. Pese a los diversos intentos realizados desde Guipuzkoa para facilitar su retorno, la oportunidad le fue brindada por el Rector de la Universidad de Salamanca, Antonio Tovar que le invitó a la inauguración de la "Cátedra Larramendi".
Otra vez en su tierra natal, reanudó las excavaciones arqueológicas por toda Euskal Herria, formando a la siguiente generación de arqueólogos. De nuevo recibió invitaciones de distintas entidades y universidades para que trabajara con ellos, pero la única que aceptó fue la cátedra de etnología vasca en la Universidad de Navarra. En torno a ella se creó el grupo ETNIKER que desde Navarra se fue extendiendo a todo el País Vasco. La principal labor de estos grupos fue las labores de campo en torno a las cuales fue tomando forma el "Atlas etnográfico de Euskal Herria".
En 1976 se planteó la necesidad de revitalizar Eusko Ikaskuntza (Sociedad de Estudios Vascos) y los miembros de la comisión permanente por unanimidad le nombraron su presidente.
De entre los últimos reconocimientos recibidos destacan los nombramientos de doctor "honoris causa" de la Universidad del País Vasco (1978), la Universidad de Deusto (1986) y la Universidad Complutense de Madrid (1987). A esto hay que añadir que la Diputación Foral de Gipuzkoa le nombró "Hijo predilecto de la provincia" y el Gobierno Vasco le otorgó la Cruz del Arbol de Gernika.
Murió en su pueblo natal cuando tenía 101 años.
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